domingo, 10 de diciembre de 2017

LAS AGUAS DE MAYRIT Y DE MADRID


Si nos atenemos a su etimología, Mayrit significa en árabe “abundancia de ríos de agua” por ello, el lema de su primer escudo reza: “Fui sobre agua edificada / Mis muros de fuego son / Esta es mi insignia y mi blasón“.
Se piensa que el lugar se llamaba Matric en lengua romance, proveniente del latín Matrice o “madre de aguas”, aludiendo al arroyo de San Pedro encajado entre los dos cerros. Los musulmanes traducirían este término por el de mayra, o “madre de aguas”, más el sufijo mozárabe -it, que significa “abundancia”
Con esta declaración de principios es fácil comprender la importancia que el agua ha tenido desde que en el año 865 el emir Muhammed I mandó construir una alcazaba en la aldea de Mayrit, a orillas del río Manzanares.
El acuartelamiento de Mayrit se pivotó en dos importantes núcleos muy cercanos entre sí. Por un lado estaría el alcázar o castillo para las tropas, situado al norte, sobre los terrenos que hoy ocupa el Palacio Real, con su propia muralla. Por otro lado, al Sur del cerro se situaría la al-Mudayna, o “la ciudadela”, donde la población civil viviría separada por una pequeña vaguada -la Cava de Palacio- fortificándose de manera independiente



·La pradera de San Isidro" de Francisco de Goya.

La pradera a orillas del Manzanares y al fondo Madrid, con el Palacio Real a la izquierda, lugar donde empezó a surgir Mayrit.



Escudos de Madrid de distintas épocas, donde aparece su relación con el agua


EL RIO MANZANARES


Cascada del Manzanares en la Pedriza

El Manzanares era conocido antiguamente como río Guadarrama, nombre reservado hoy en día para el río que va desde el Valle de la Fuenfría hasta el Tajo hasta que en el siglo XVII, el Ducado del Infantado determinó cambiarle el nombre, llamándolo igual que su principal señorío, el Real de Manzanares, hoy  Manzanares el Real.



"Los lavaderos del Manzanares" de Aureliano Beruete, que dejó una buena colección de vistas del rio, como esta y la que sigue.



Vista de Madrid desde el lado de Mediodía, en el entorno de las "praderas de san Isidro"; se pueden reconocer las siluetas del Palacio Real, a la izquierda, la Iglesia de San Andrés y la gran cúpula de San Francisco el Grande. Los árboles de hojas marrones indican que el cuadro fue pintado en otoño o invierno y la gente reunida puede corresponder con una festividad.



El Manzanares a su paso por el puente de Segovia. de Antonio Joli    Palacio Real (Madrid) ca.1753

Su escaso caudal ha sido objeto de constantes sátiras por parte de novelistas y poetas.

Así,  Francisco de Quevedo decía así en uno de sus poemas: «Manzanares, Manzanares, arroyo aprendiz de río», denominación por la que se le conoce hoy en día.

Tirso de Molina también escribió contra el río madrileño de esta forma: «Como Alcalá y Salamanca tenéis, y no sois colegio, vacaciones en verano y curso sólo en invierno».

 Y Luis de Góngora se refierió a al río tras una crecida:  «¿Cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria? Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado».

Y refiriendose a este puente, Lope de Vega escribió con su ironía asesina:
"Y aunque un arroyo sin brío
os lava el pie diligente,
tenéis un hermoso puente
con esperanzas de río".


Décima esclusa del Real Canal del Manzanares

Carlos III ordenó construir el Canal del Manzanares desde el Puente de Toledo hasta el río Jarama para conectarlo con el río Tajo, en un canal de diez kilómetros de longitud. Fernando VII ampliará dicho canal cuatro kilómetros más hasta Vaciamadrid, construyendo seis esclusas, cuatro molinos de agua y botes de transporte, quedando la obras inconclusas.  El objetivo era llegar a través del río Tajo hasta el océano Atlántico, en un canal navegables de 800 kilómetros pero todo se quedó en proyecto e inconcluso (imagen)


LOS ARROYOS




 Plano del antiguo nucleo musulman de Madrid con todos los arroyos que desembocaban en el Manzanares

En sus orígenes, la incipiente capital de Madrid estaba surcada por numerosos arroyos. Por los actuales ríos de asfalto por la que circulan miles de coches hoy en día, en otro tiempo corrían riachuelo y arroyos.



Con el paso de los años los antiguos arroyos y sus vaguadas han sido absorbidos por la ciudad:
Hablamos del arroyo Leganitos, cuya calle de él guarda nombre y que caía hacia el Manzanares por la cuesta de San Vicente pasando por los jardines del palacio Real. En él confluían los arroyos de Arena y Minillas.


ARROYO DEL ABROÑIGAL



Uno de los más importantes era que bajaba por el denominado Prado Viejo, hoy Paseo del Prado y Recoletos. Durante siglos este lugar era un barranco por la que bajaba el denominado arroyo Abroñigal, el cual a su vez recogía las aguas procedentes de los arroyos que bajaba por sus laderas. Esta situación provocaba que, en caso de lluvias torrenciales, el arroyo era incapaz de retener las aguas y se desbordaba, inundando y llevándose todo lo que se encontraba en sus inmediaciones y haciendo imposible cruzar de un lado a otro del barranco.




Un grabado del pintor italiano, Antonio Joli, nos permite hacernos una idea del aspecto que en 1750 tenía la calle de Alcalá, en la que se aprecia el puente que permitía cruzar el arroyo.
En la segunda mitad del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, el Paseo fue reformado, adornado y convertido en el Salón del Prado; y el arroyo encauzado. Fue por entonces cuando llegó la diosa Cibeles, por supuesto para quedarse. El arroyo no se tapó hasta el siglo XIX, en tiempos de Fernando VII.




Puente de Ventas, sobre el arroyo del Abroñigal en 1930

Será tambien, durante el reinado de Carlos III, cuando se produzcan las reformas urbanas más importantes del siglo XVIII, siguiendo las directrices políticas del Conde de Aranda, primero, y del Conde de Floridablanca, después.

ARROYO DE LA FUENTE CASTELLANA


En 1767 se pone en marcha el proyecto del Prado de San Jerónimo por José de Hermosilla, el cual contemplaba la reforma el eje correspondiente al arroyo de la Fuente Castellana, integrándolo con el palacio del Buen Retiro y creando un espacio embellecido por fuentes (Cibeles, Neptuno y las Cuatro Estaciones o de Apolo)




Totalmente soterrado desde el siglo xix, el caudal de sus acuíferos discurre bajo el paseo de la Castellana (al que dio nombre), los paseos del Prado y Recoletos y la calle de Méndez Álvaro y vías arboladas, completándolo con la construcción de  nueva la Puerta de Alcalá en 1778.
El arroyo de la Castellana da nombre a la vía que hoy es eje central de la ciudad hasta desembocar en el de Abroñigal, cuya hondonada fue aporvechada en el siglo XX para construir la actual m-30,
Un afluente del Manzanares es el Abroñigal, un río subterráneo que fluía bajo el actual Paseo de la Castellana. Actualmente su curso pasa por debajo de la M-30

Uno que corría paralelo al camino de Hortaleza y el de Maudes junto con el de Negras que atravesaba Chamberí, confluían en el de Fuente Castellana -la misma, natural, estaba por donde el museo de Ciencias naturales-, en la zona en la que había en el siglo XIX ¡un hipódromo!




ARROYO DE LEGANITOS

El otro era el Arroyo de Leganitos, cuyas aguas corrían por el otro costado del cerro donde los musulmanes construyeron su castillo en el siglo IX.
El arroyo Leganitos, cuya calle de él guarda nombre y que caía hacia el Manzanares por la cuesta de San Vicente pasando por los jardines del palacio Real. En él confluían los arroyos de Arena y Minillas.


ARROYO DE SAN PEDRO



Murallas de Madrid con el Alcazar al fondo y las depresiones de los arroyos

Una de ellas, la depresión  conocida como el valle de San pedro es hoy en día  la actual calle Segovia.




Puente de Segovia, por donde antes bajaba el arroyo San Pedro, hasta llegar al Manzanares

Recordemos que en el Madrid más antiguo, abrupto y surcado por numerosos cursos de agua, uno de los arroyos más importantes era el Arroyo de las Fuentes de San Pedro, el arroyo Matrice, que bajaba hacia el Río por un enorme Barranco, entre dos colinas, la de las Vistillas y la del Alcázar.


ARROYO DE SAN BERNARDINO


Arroyo de San Bernardino a su paso por la Casa de Campo, donde nace en la Fuente de la Salud

Más al sur estaba también el arroyo de Embajadores, y al norte, más o menos a la altura de Moncloa, el arroyo de San Bernardino (como anécdota; la calle Princesa e Isaac Peral hasta Cristo Rey eran conocidos como camino de San Bernardino o de Las cruces).

ARROYOS DE LUCHE Y MEAQUES

Por esa zona también el de Cantarranas, y en la Casa de Campo arroyos de Luche y el Meaques, que abastece el lago antes de llegar al Manzanares y es de los pocos que se conservan hoy en día.


EL CANAL DE ISABEL II


Conjunto escultórico del primer depósito del Canal de Isabel II . Calle Bravo Murillo 49

No existía alcantarillado ni sumidero alguno para la limpieza de sus calles y la vieja costumbre medieval del ¡agua va! en la que los madrileños lanzaban sus inmundicias por las ventanas de sus casas hacia la calle o las basuras que se amontonaban en sus calles y plazas nos presenta un cuadro bastante desagradable de la ciudad. Las cercanas localidades reales de la Granja de San Ildefonso y Aranjuez con sus palacios, jardines y juegos de agua inspiraron el modelo a seguir en una ciudad que empezaba a convertirse en metrópoli.
No fue hasta el reinado de Isabel II cuando se proyecta la construcción de un canal que trajese el agua del río Lozoya a Madrid, el mencionado Canal de Isabel II y hoy suministra el agua, no solo a la capital, sino a toda la Comunidad de Madrid.


LOS VIAJES DEL AGUA



Viaje del agua de los Caños del Peral, bajo la plaza de Isabel II

 Para que este agua fuera accesible, se hicieron fuentes y caños donde la gente podía ir a coger el agua. Para ello se utilizaban los llamados “viajes del agua”, los cuales eran conducciones subterráneas que canalizaban el agua de los arroyos y manantiales. Estas construcciones acuíferas databan de los siglos VIII a XI y eran de origen árabe y su red era ampliada según aumentaba la población.



Los cuatro principales «viages» fueron el de Amaniel (1610-1621) –perteneciente a la Corona– y los tres «viages» propiedad de la Villa de Madrid: el de la Fuente Castellana (1613-1620), y los llamados del Abroñigal Alto y Abroñigal Bajo (1617-1630)

La Junta de Aguas de Madrid o Junta de Fuentes de la Villa de Madrid (también enunciada como Concejo y Junta de las Aguas) fue un organismo creado en 1608 en la capital de España para coordinar y regular todo lo relacionado con el abastecimiento de agua a la ciudad

Pronto tuvo que poner remedio la Junta de Aguas al preocupante hecho de que el caudal de las fuentes de la Villa y los «viages» existentes de antiguo, eran insuficientes para satisfacer las necesidades y  se impuso entonces como objetivo urgente la búsqueda de nuevos acuíferos para lo que hubo que traer a Madrid a un famoso zahorí napolitano llamado Dorodeo Chiancardo




Estas construcciones, de aproximadamente 1,80 m. de altura eran túneles revestidos de piedra y ladrillo que llevaban el agua a unos depósitos, donde  alimentaba a una o varias fuentes públicas.


LOS AGUADORES Y EL SUMINISTRO


Es en aquellos tiempos cuando surge la  famosa  la figura del “aguador“, persona que coge agua de las fuentes y para subirlas a las casas o venderla a los transeúntes para calmar su sed.
En 1600 una «carga» costaba diez maravedíes, variando el precio según la fuente de origen, siendo la de Leganitos la más preciada.



 El trabajo consistía en transportarla en barriles o grandes cántaros hasta los aljibes, cisternas, tinajas o cántaras de las viviendas que no disponían de pozo o fuente particular.




Oleo anónimo titulado “Milagro de la Virgen de Atocha en las obras de construcción de la Casa de la Villa” (1676-1700). Detalle de los aguadores de Madrid llenando sus cántaros en la fuente monumental de Rutilio Gaci, instalada en la plaza en 1618, con sus mascarones y escudos bellamente esculpidos. El cuadro incluye escenas anecdóticas como la rotura de uno de esos cántaros ante la alarma de uno de los aguadores.




Hidrómetro diseñado y dibujado por Teodoro Ardemans, hacia 1724. Medía el caudal de agua.

El RA o real de agua (también llamado real fontanero​) era una medida de aforo que correspondía al caudal de agua que salía por un caño cuya boca era del diámetro de un real de plata, el RA de Madrid se fijó en 100 cubas al día.

En el año 1870 llegaron a concentrarse en Madrid un total de 4.000 caños de agua por barrio, nada menos, aunque su uso era bastante más importante en aquella época, sirviendo de abastecimiento (mucha gente iba con sus recipientes a llenarlos e incluso a lavar la ropa) para ese sector de la población que no disponía en su hogar de agua potable.


LAS FUENTES DESAPARECIDAS



LOS CAÑOS DEL PERAL

La Fuente de los Caños del Peral (denominada también como Lavadero de los Caños del Peral1​) fue una fuente que entre los siglos XV y XIX ocupó la vaguada que existía al final de la calle del Arenal y que tras ser rellenada, permitió la creación de la plaza de Isabel II.




La tradición atribuye su nombre a la legendaria existencia, ya en 1263, de un peral que sombreaba el manantial.​ Una fuente de más porte fue diseñada posteriormente por Juan Bautista de Toledo, primer arquitecto del Monasterio de El Escorial, dotándola de un conjunto de caños distribuidos a lo largo de 34 metros, con un frente de sillares y caños encajados en veneras de granito




FUENTE CASTELLANA

La Fuente Castellana o del Obelisco de la Castellana (también llamada fuente del Obelisco y fuente de la Arganzuela por su ubicación final), fue una fuente de Madrid, originalmente instalada en el límite del paseo nuevo de las Delicias de la Princesa,​ a la altura de la que luego sería plaza de Emilio Castelar en el también renombrado paseo de la Castellana.​ De allí pasó en 1914 a la plaza de Manuel Becerra donde permaneció poco más de medio siglo. En 1970 se trasladó al parque de la Arganzuela, junto al río Manzanares. Recogía en su pilón el caudal de aguas del arroyo de la Fuente Castellana



FUENTE DE CABESTREROS

La fuente de Cabestreros, con cuatro caños y pilón de aguadores, fotografiada por Alfonso Begué en 1864, frente al antiguo número 32 de la calle de Cabestreros.



FUENTE DE LA MARIBLANCA

La Mariblanca es uno de los símbolos de Madrid. A lo largo de su historia ha ido cambiando de sitio hasta encontrar el sitio actual, en la Puerta de Sol, muy cerca de su primera ubicación, allá por el año 1625, cuando el escultor italiano Florentino Turquí la adquirió para situarla en la fuente situada frente a la iglesia del Buen Consejo, entonces en la Puerta del Sol.



Fue desmontada en 1838, para coronar otra fuente, también desaparecida, en la plaza de las Descalzas La fuente de la plaza de las Descalzas y La Mariblanca en una fotografía de Alfonso Begué hecha en 1864.




 La estatua no se sabe si representa a una diosa y cual de ellas, por lo que en el siglo XVII los madrileños, tan sabios,  la empezaron a llamar  La Mariblanca, siendo este su nombre a partir de entonces. En 1838, con motivo de la reforma de la Puerta del Sol y el derribo de varios edificios religiosos a causa de la Desamortización de Mendizábal, la fuente fue trasladada.
la Mariblanca, la cual luce hoy todo su blanco esplendor y castizo orgullo, ya sin agua ni fuente alguna a sus pies, sin que ello le reste un ápice de admiradores.



FUENTE DE LA ABUNDANCIA

La traza inconfundible de la fuente de la Abundancia en la copia de 1866 de un dibujo y grabado originales de Louis Meunier hechos hacia 1665, que representa una vista de la plaza de la Cebada, con las torres y cúpulas de la iglesia de San Andrés y la desaparecida iglesia de Santa María de Gracia



 FUENTE DE SANTA ISABEL

La fuente de la calle de Santa Isabel fue una fuente pública del Madrid de los Austrias construida hacia 1622,​ situada frente al convento fundado por Felipe II en 1595, que dio nombre a la calle



FUENTE DE SANTO DOMINGO

La fuente de la plaza de Santo Domingo fue una fuente pública y ornamental del Madrid de los Austrias, situada ante el convento que daba nombre a la citada plazuela.​ Aparece en sucesivos grabados de los siglos XVIII Y XIX, copiando el dibujo y grabado originales de Louis Meunier hechos hacia 1665.



FUENTE DE LAVAPIÉS

La Fuente de Lavapiés" (hacia 1870), según grabado de Francisco Pradilla y Ortiz, publicado en La Ilustración Española y Americana.

La Fuente de Lavapiés fue una fuente de la ciudad de Madrid situada en la plaza de Lavapiés. Como punto de agua ha tenido diferentes construcciones de muy distinta envergadura desde el siglo XVI. En la segunda mitad del siglo XIX llegó a tener asignados 35 aguadores para los cuatro caños y sus 30 reales de agua del viaje del Bajo Abroñigal



FUENTE DE LOS AFLIGIDOS

La fuente primitiva, documentada ya en el plano de Texeira de 1656, se surtía con el caudal aportado por el viaje de la Fuente Castellana, conectado con el de la Alcubilla y el de Contreras.
En la actualidad, la Fuente de los Afligidos, es también conocida como fuente de Cristino Martos,​ y esta situada entre la calle de la Princesa y la plaza de Cristino Martos



FUENTE DE LOS GALAPAGOS, AHORA DELFINES

La Fuente de los Galápagos, obra de Ventura Rodríguez en 1772, esta situada en la calle de Hortaleza esquina a la calle de Santa Brígida,​ en el chaflán del entonces nuevo edificio de las Escuelas Pías de San Antón.
 La fuente conservada en el inicio del siglo XXI es fruto de la remodelación, hecha hacia 1900. Reconstrucción en la que lo más notable fue la sustitución de los antiguos galápagos por delfines, detalle que desde entonces determinaría su actual nombre.



FUENTE DE LOS MASCARONES O LAS LAVANDERAS

La Fuente de los Mascarones fue una fuente  situada en el glorieta de San Vicente frente a la Puerta de San Vicente y ya desaparecida.​ Diseñada por Sabatini y realizada por el escultor Francisco Gutiérrez hacia 1775, fue desmontada en 1871 "cuando se construyó el Asilo de Lavanderas"



LAS FUENTES ORNAMENTALES

La mayoría de las fuentes construidas en el siglo XVII  y XVIII tenían un doble uso: ornamental y práctico. Fueron diseñadas por los más famosos arquitectos del momento, casi siempre en estilo barroco. Y cada una de ellas se alimentaba del arroyo correspondiente hasta que la creación del Canal de Isabel II en 1851
Surgieron durante el reinado de Carlos III para dotar a Madrid de infraestructuras que mejoraran la limpieza y el aseo de los madrileños, y a la par, formaran parte del patrimonio monumental de la ciudad.



LAS FUENTECILLAS

Carlos III proyecta la creación de denominado Salón del Prado, y en él manda construir cuatro fuentes, dedicadas a los cuatro Elementos: tierra, aire, agua y fuego. Ventura Rodríguez recibió del rey-alcalde el encargo de levantar en  el Prado  una serie de fuentes mitológicas consagradas a los Elementos. Así, Rodríguez diseñó una fuente en honor a la Tierra identificada con la diosa Cibeles; otra más discreta, elegante y clásica, dedicada la  Apolo o de las Cuatro Estaciones, que evoca el elemento Aire, y una tercera que sumerge a quien la contempla en el mundo de las Aguas, personificadas por el dios que las gobierna, Neptuno. Sin embargo, nadie sabe por qué no se construyó la fuente dedicada al Fuego.



El Conde de Aranda, ministro de Carlos III

La masonería alcanzó a varios de sus ministros, tales como el conde de Aranda y el marqués de Esquilache, tal y como se señala en el libro"La masonería española en el siglo XVIII", pese a que el monarca tuvo una actitud claramente antimasónica.



Pentagrama o pentáculo masónico

 Fruto del carácter esotérico de los colaboradores del rey, algunos investigadores sostienen el caracter simbólico que encierra las fuentes mitológicas del Salón del Prado.




Más tarde se levantaron cuatro fuentes más sencillas frente al Jardín Botánico y la fuente de La Alcachofa en Atocha, adornada con un Tritón y una Nereida obra también de Giraldo Bergaz.
Junto a estas fuentes, se construyeron en este eje varios edificios y zonas ajardinadas, entre los que destacan el Museo del Prado, el Observatorio Astronómico y el Jardín Botánico



Y allí, frente a este majestuoso edificio considerado la primera pinacoteca del mundo se encuentran estas cuatro fuentecillas, llamadas “Las Cuatro Fuentes” o  “Las Fuentecillas” Dos de las fuentes se hallan en la acera del Museo del Prado y las otras dos se sitúan enfrentadas en la mediana peatonal del Paseo del Prado, formando las cuatro un cuadrado imaginario,  separado por la calzada reservada al tráfico rodado. Las cuatro, prácticamente idénticas, fueron diseñadas por Ventura Rodríguez en 1781.
En las cuatro fuentes se eleva un tritón sujetando un delfín y sólo podemos diferenciarlas por la posición de las figuras.



LA CIBELES

La Fuente de Cibeles, construida en 1782 y desde 1895 en su actual emplazamiento, ha terminado prestando su nombre a una de las plazas más emblemáticas de Madrid y se ha convertido en un símbolo de la capital. La fuente representa a la diosa romana del mismo nombre, símbolo de la tierra, la agricultura y la fecundidad, sobre un carro tirado por leones.
La figura principal de la diosa Cibeles es obra del escultor Francisco Gutiérrez. Dos leones, esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro.




Pocos saben que, en un principio, fui construida para ser colocada en el conjunto de fuentes de la Granja de San Ildefonso de Segovia.



Está situada en el centro de la plaza a la que da nombre y rodeada por los edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente del Ayuntamiento de Madrid) y Banco de España.




FUENTE DE NEPTUNO

Junto a Cibeles, Neptuno es una de las fuentes más bellas y majestuosas de Madrid. Ambos dioses ocupan puestos prominentes dentro de la jerarquía mitológica griega y rivalizan en el terreno deportivo, ya que la afición del Atlético de Madrid celebra sus victorias en la plaza del dios del mar, mientras que la del Real Madrid lo hace en la de Cibeles.





Como parte del proyecto original de Ventura Rodríguez, ambas fuentes fueron, en un principio, enfrentadas, mirándose la una a la otra en un lateral del Paseo del Prado. Tanto Cibeles como Neptuno experimentaron a finales del siglo XIX procesos de reestructuración y traslado, pasando finalmente a ocupar el centro de las plazas de la Cibeles y de Cánovas del Castillo, respectivamente.
La paternidad de la escultura no está muy clara, ya que fue encargada a Juan Pascual de Mena




FUENTE DE APOLO

Apolo, dios de las artes, la medicina y la poesía, y enemigo de la oscuridad y perseguidor del crimen, representa el espíritu ilustrado que los Borbones deseaban para el Salón del Prado como centro destinado a fomentar el desarrollo de la cultura y las ciencias.




Debido a la importancia del proyecto, en su ejecución participaron y compitieron diversos escultores. El modelo final se encarga a Manuel Álvarez en 1781, pero no llega a concluir la figura de Apolo, al morir en 1797. El monarca Carlos IV y su esposa aceleraron la ejecución de la obra porque deseaban inaugurar el monumento con motivo de la boda del entonces príncipe de Asturias, y después rey Fernando VII, con María Antonia de Nápoles. Finalmente, la fuente de Apolo se terminó en 1802.




LA FUENTECILLA

La Fuentecilla, que durante mucho tiempo llegó a tener hasta once aguadores y congregar junto a ella a muchos madrileños que acudían a beber de su agua e incluso a reunirse junto a ella mientras saciaban su sed. Su construcción data de 1816 y la realizó el arquitecto D. Alfonso Rodríguez por encargo del corregidor de entonces, el conde de Moztezuma, quien erigió la fuente en honor del rey Fernando VII tras su segunda llegada al trono de España. En la fachada que da a la calle Toledo, se observa un dragón y un oso sobre un zócalo hacen alusión a los blasones heráldicos de la capital del reino.




Corona la fuente una escultura de un león de Castilla, realizada con los materiales de construcción y elementos de la desaparecida Fuente de la Abundancia (siglo XVII), obra atribuida a Alonso Cano, que estaba ubicada en la Plaza de la Cebada. El león abarca con sus garras los dos hemisferios terrestres y se asienta sobre un cubo de piedra. Las siete estrellas del escudo de Madrid recorren los lados.



FUENTE DEL ANGEL CAIDO

Fuente que representa al Ángel Caído en el momento de ser expulsado del Paraíso.




La escultura, ubicada en el Parque de El Retiro, es obra de Ricardo Bellver, que la esculpió en 1878 para la Exposición Universal de París de ese mismo año. Posteriormente, fue adquirida por el Ayuntamiento de Madrid, que encargó al arquitecto Francisco Jareño el diseño de un pedestal. Éste se ejecutó en granito, bronce y piedra, adoptando la estructura de una fuente con un amplio pilón. El conjunto fue inaugurado oficialmente en 1885.



FUENTE DE LAS CONCHAS

Quizás la Fuente de las Conchas sea una fuente no muy conocida en Madrid pero se podría decir que es una de las más bonitas.
Se encuentra junto al Palacio Real es los jardines del Campo del Moro y en ella podemos ver tritones, ninfas y niños.
Está construida en mármol y su forma recuerda la de un frutero. Podemos decir que desde el paseo donde se encuentra podemos ver las mejores vistas del Palacio Real de Madrid.



Palacio del Infante Don Luis

Esta hermosa fuente, construida en mármol blanco de Máchale, fue levantada en el siglo XVIII por el Infante don Luis de Borbón, hijo de Felipe V y hermano de Carlos III, en su palacio de Boadilla del Monte, encargando para ello a Ventura Rodríguez su diseño. Posteriormente, a mediados del siglo XIX, los herederos del Infante donaron esta fuente al rey Fernando VII, siendo instalada en el Campo del Moro en 1844, permaneciendo desde entonces en este lugar.


FUENTE DE LA ALCACHOFA

Ubicada inicialmente en la glorieta de Atocha, la fuente de la Alcachofa se hizo muy popular entre los viajeros que llegaban a Madrid en tren por ser uno de los primeros monumentos en ver al salir de la estación.




Realizada en granito y piedra blanca, su construcción forma parte del proyecto de Ventura Rodríguez para embellecer el Salón del Prado durante el reinado de Carlos III. Debido a que entorpecía el tráfico, se ordena en 1880 su traslado a la plaza de Honduras del Retiro, anexa a la Fuente de los Galápagos o de Isabel II y junto al Estanque.




El monumento guarda algunos de los motivos más característicos del Barroco: dioses marinos, elementos vegetales y el agua, como elemento imprescindible para la vida. Corona el conjunto una alcachofa
El segundo cuerpo de la fuente  descansa sobre una taza, encima de la cual se sitúa un grupo de cuatro angelitos. Este conjunto escultórico se encuentra arropado por un parapeto, que presenta relieves en forma de cascada, desde la que se levanta una alcachofa  por la que mana agua, siendo el elemento que da nombre a la fuente.



FUENTE DE LOS GALÁPAGOS

Encargada por Fernando VII para conmemorar el primer aniversario del nacimiento de Isabel II, la Fuente de los Galápagos también es conocida por este motivo por el nombre de la entonces princesa. Instalada en la Red de San Luis en 1832, allí permanecerá casi 50 años hasta que en 1879 se traslada a la glorieta de Nicaragua del Retiro, zona contigua al Estanque Grande y al templete de música.




En el monumento, tres hadas conceden sus dones a la princesa y los elementos escultóricos instalados representan los buenos deseos hacia la futura reina. Los delfines cabalgados por cuatro niños se asocian con la inteligencia, la sabiduría y la prudencia
La fuente creada para conmemorar  y recordar a la reina sirvió  para el abastecimiento de agua, para lo cual en 1839 estaban autorizados diecisiete aguadores. Tras la inauguración en 1858 del canal de Isabel II la fuente dejó poco a poco de tener función utilitaria y, dado su tamaño, se decidió trasladarla diez años después a la plaza de Santa Ana. En 1879, fue trasladada al Parque del retiro



FUENTE DE LA CRUZ VERDE

La Fuente de Diana cazadora o de la Cruz Verde adopta su nombre de la plaza. Una cruz de madera pintada de verde era el signo que señalaba los lugares donde se llevaban a cabo las ejecuciones de la Inquisición. La fuente, que heredará la escultura de Diana y de los delfines de la fuente de Puerta Cerrada, fue inaugurada en 1850.




El monumento se beneficia de la fachada del huerto del convento de las Bernardas del Santísimo Sacramento como pilar. En la parte superior del cuerpo central aparece el escudo del Oso y el Madroño, y debajo un surtidor. Preside el conjunto Diana cazadora vestida con su atuendo habitual de túnica corta y dos delfines.



FUENTE DE ORFEO

Situada frente al Palacio de Santa Cruz -antigua sede de la Cárcel de Corte y actualmente del Ministerio de Asuntos Exteriores estuvo ubicada en la plaza de la Provincia en 1629, la fuente de Orfeo fue desmontada en 1865.
 Más de un siglo después, la Empresa Municipal de la Vivienda sitúa en la plaza una réplica inspirada en la fuente original. Se trata de un conjunto compuesto por una base octogonal sobre la que descansaban cuatro surtidores a partir de una columna coronada por la estatua de Orfeo.



FUENTE DE LA FAMA

Construida por orden de Felipe V de Borbón con el propósito de que embelleciera la villa y mejorara los suministros de agua, la fuente de la Fama, en Malasaña, ha vivido numerosas reformas. El proyecto originó una subida de impuestos y el día de su inauguración en 1732, los madrileños pusieron de manifiesto el sentido del humor que les caracteriza con un letrero que decía: “Deo volente, rege survente et populo contribuyente”, lo que venía a decir: “Dios lo quiso, el rey lo sugirió y el pueblo lo pagó”.
Realizada por Pedro de Ribera, fue conocida en sus orígenes como la fuente de Antón Martín, por estar situada en esta plaza; emplazamiento donde asistirá a la revuelta popular conocida como el "Motín de Esquilache"




El monumento gira en espiral desde la base, sujeta por cuatro delfines mitológicos, hasta la cúspide, donde una victoria alada (preparada para escapar como símbolo de que la fama no perdura) proclama el triunfo blandiendo una trompeta. En su base reza la conocida frase; "Carpe diem carpe horam" (aprovecha los días, aprovecha las horas).



FUENTE DEL MONUMENTO A FELIPE IV

En 1642, una vez concluida la estatura, fue colocada en el Palacio del Buen Retiro, siendo posteriormente trasladada hasta la explanada situada frente al antiguo Alcázar. Tras el incendio de este, volvió al Retiro hasta que la reina Isabel II, en 1843 la ubica sobre una fuente ornamental en el lugar donde hoy se encuentra.



La estaua, que se debe al escultor Pietro Tacca sobre un cuadro de Velázquez; y el reto técnico, a las leyes de la física a las que se enfrenta esta estatua ecuestres, la única en el mundo apoyada sobre las dos patas traseras del caballo, aunque discretamente también se apoya sobre la cola del equino. Su estabilidad contó con el asesoramiento de el propio Galileo Galilei y consigue su difícil equilibrio gracias a un calculado estudio de los puntos de apoyo y la distribución de los pesos, dejando huecas las patas delanteras y cargando las traseras y la cola del caballo.



El pedestal rectangular fue decorado con bajorrelieves; y representa el acto en el que el Rey concede a Velazquez el hábito de Santiago, mientras que el otro es una alegoría de la protección de Felipe IV a las ciencias y las letras.
Bajo la misma hay colocada una fuente, conformada por dos pilas en forma de concha, cuyas aguas se depositan en un pilón semicircular, mientras que en la cara oeste del monumento, enfrentada al Palacio Real, existe otro anciano que representa al río Manzanares



FUENTE DE CERVANTES

La fuente de Cervantes fue promovida por Alfonso XIII en 1915 con motivo del tercer centenario de la publicación de la segunda parte de El Quijote. En los años veinte se alza el cuerpo principal del monumento, pero hasta los años sesenta no se darán por concluidas las obras con la colocación de las esculturas laterales de Aldonza y Dulcinea.
Este grandioso monumento, situado en la zona de Sol / Gran Vía, se eleva tras un estanque rectangular y se estructura en dos cuerpos principales que culminan en un ático.




 Las figuras de Don Quijote y su escudero Sancho Panza se sitúan sobre el pedestal central e invitan a pararse y contemplarlas en medio del trasiego de la calle madrileña.




Fuente del Nacimiento del Agua, en la Plaza de España de Madrid (España).

En esta fuente construida en 1969, de trazado elíptico, aparecen arrodilladas dos ninfas o náyades desnudas, portando sendos cántaros con los que derraman agua al pilón central, a través de dos enormes conchas de vieira, todo ello construido en bronce.

Fue diseñada por el arquitecto Manuel Herrero Palacios y erigida en granito en 1969, con dos náyades de bronce realizadas por el escultor Antonio Campillo Párraga.



FUENTES:

https://artedemadrid.wordpress.com

https://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Fuentes_de_Madrid

https://www.esmadrid.com/fuentes-de-madrid?utm_referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.es%2F

https://marcopolito56.wordpress.com/historia/las-fuentes-de-madrid-2/

https://es.wikipedia.org/wiki/Viajes_de_agua_en_el_Madrid_hist%C3%B3rico

https://pasionpormadrid.blogspot.com.es/

Curiosidades y anécdotas de Madrid, de María Isabel Gea

El Antiguo Madrid, de Ramón de Mesonero Romanos